Catamaranes en Cerdeña
La isla de Cerdeña, Sardegna en italiano, se encuentra al sudoeste de Italia y está situada al sur de la isla de Córcega, quedando separada de ésta por el estrecho de Bonifacio. La paradisiaca isla consta de cinco regiones (Gallura, Sassarese, Nuoresse, Oristanese y Cagliaritano). Con un relieve montañoso, su pico más alto es el Gennargentu de 1834 metros, pero con importantes playas de agua cristalina. Una típica estampa mediterránea de cultura tradicional del mare nostrum.
El núcleo de población y capital de la isla recae en Cagliari, al sur de Cerdeña. La artesanía se deja ver por toda la isla, a sus importantes cerámicas les acompaña las tallas de madera, la cestería y los tejidos elaborados al estilo tradicional en grandes telares. En la sección gastronómica destacan sus quesos con una variedad muy amplia (vaccini, ricotte, pecorino sardo, pecorino romano, molli de pecora, gioddu, fiore sardo y cannestrati) que abarca desde el fuerte hasta el suave para comer con miel, otro de los productos autóctonos. Con el vino sucede un tanto de lo mismo, tinto, rosado y blanco de buena calidad. Por supuesto, no falta la pasta como los tallarines y las lasañas.
El estrecho de Bonifacio y la multitud de islas que lo conforman, son uno de los rincones más hermosos donde navegar en el Mediterráneo.
La mar se adentra en la costa formando profundos fiordos ideales para fondear y pasar tranquilas noches a bordo aunque si se prefiere, también se puede recalar en glamurosas marinas como Porto Cervo, donde todo el mundo parece recién bajado de una pasarela de modas o escapado de un cuento de príncipes y hadas para disfrutar de sus bares, discotecas o restaurantes. Cada mañana el viento está asegurado entre las islas de Caprera, Sta. María o la Magdalena, pero el archipiélago frena el paso de las olas, ofreciendo buen viento, sobre una superficie llana y luminosa, las condiciones perfectas para navegar a vela cómoda y rápidamente. Y así pasan los días, navegando rápido, bañándose en aguas limpias y turquesas, rodeados de pinos. Y las noches tranquilamente fondeados o de fiesta en los animados y elegantes puertos de la costa, una combinación perfecta en un impresionante paraje natural.